Una Nueva VIsión


Una Nueva Visión

Una nueva Visión del ICS

El momento histórico que vivimos con su evolución vertiginosa y digitalización, precisa de un nuevo proyecto educativo que haga surgir los valores inherentes en el ser humano, que muestran que es posible vivir un nuevo orden y armonización. Es por ello que tales cambios paradigmáticos requieren de acompañamiento continuo y atención amorosa hacia las personas, escucharlas y dar respuestas coherentes para conseguir de forma paulatina el horizonte que deseamos para su futuro.

Es importante, por lo tanto, comprender la raíz y el origen de las actitudes y acciones, la conducta y las formas de respuesta que los niños, adolescentes y jóvenes presentan ante la búsqueda de la verdad y la libertad en el ejercicio de la fe. Aquí aparece un múltiple colorido que requiere de revalorizar el impulso y la reacción, mediante la educación de la inteligencia emocional y espiritual, para formarles en la resiliencia, el esfuerzo continuo para el logro de los objetivos, la acogida a la diversidad y el respeto por la misma; el uso adecuado de los recursos y la valoración de la amistad y el compañerismo, por medio de una formación multicultural.

Hemos plasmado un horizonte lleno de luz al crear nuevos espacios de expresión y comunicación; de seguridad y escucha hacia la comunidad educativa, donde nuestro Proyecto Educativo sea un espacio de Gracia, donde Dios Padre tenga sus deleites.
La implementación de Políticas y Procedimientos que dan origen a un nuevo Código de Ética de la Gran Comunidad Sucre, nos llevará a dar pasos seguros y firmes en nuestro modo de proceder hacia las personas y acontecimientos que se deriven de la calendarización de actividades. Una nueva tónica en las relaciones interpersonales que fomenten la buena educación y la armonía, es el principio del nuevo rostro Institucional.
Necesitamos permanecer atentos, despiertos, dispuestos a vivir la multilateralidad con respeto, delicadeza, atención y buenos modales, facilitará el desarrollo armónico de quienes conformamos la Gran familia Sucre.

Por tal motivo, durante el próximo ciclo escolar 2023-2024, nuestro Instituto, enriquece su Modelo Educativo con la propuesta del Pacto Educativo Global, aunado a los propósitos de la Secretaría de Educación Pública, fortalecido por el Proyecto Axiológico, el Nuevo Proyecto de Pastoral y el Plan de sustentabilidad y sostenibilidad, ante lo cual se generó el DOCUMENTO ÚNICO DE VINCULACIÓN DE PROYECTOS, que favorecerá la ampliación de horizontes de cultura y humanismo, reinventando la educación con modelos de innovación, que propicien la continuidad y desarrollo de los anteriormente establecidos, para dar resultados óptimos en el enfoque y recreación mental-cognitiva que genere aprendizajes significativos y la transformación del horizonte educativo ICS.

Pacto Educativo Global.

La invitación que el Papa Francisco ha hecho a todas las Instituciones Educativas Católicas, para llevar a cabo un Proyecto que haga posible el diálogo entre nosotros los seres humanos, mediante el reconocimiento de nuestras propias capacidades, posibilidades, talentos y cualidades que puestos al servicio de los otros, hagamos posible la construcción de un futuro mejor en el Planeta.
El Instituto Cultural SUCRE invita a realizar un camino educativo que provoque la solidaridad y la compasión de unos con otros, donde el corazón pueda empatizar y expresar acogida, compañía, amor de unos con otros, evitando la rivalidad en la potenciación de la amistad y la ayuda mutua.

Uno de los caminos propuestos en y para la ejecución del Pacto Educativo Global, es entrar en el aprendizaje de la ESCUCHA, que despierte nuestra inteligencia espiritual y emocional, y nos haga capaces de superar el individualismo y la auto referencialidad. Este camino precisa del descubrimiento de la OTREDAD, del respeto y la acogida a la diversidad, atentos a la complementariedad y al bien común; superando la competitividad que lleva a la fragmentación, división y contraposición, para dar paso al respeto de opinión, a la búsqueda de la verdad conjunta desde el Evangelio de Jesús, a la comunión y mutua comprensión.

Las nuevas generaciones: niños, adolescentes y jóvenes, requieren de adultos maduros, constructores y conciliadores. Adultos de mirada positiva que reavive el compromiso para construir un futuro donde la paz, la armonía y la solidez de los valores sean el fruto de la Alianza Educativa que construya una humanidad más justa y más fraterna, incluyente y solidaria, en el cuidado de la casa común que todos habitamos.
Cada uno de nosotros conformamos una Comunidad comprometida en nuestro mundo contemporáneo, deseosos de recuperar la dignidad de personas, hijos e hijas de Dios, donde los niños, adolescentes y jóvenes son el centro de nuestro Modelo Educativo.

Todos queremos formarles y educarles; construirles un mundo que exprese relaciones humanas que humanicen y acojan al otro, también humano y digno. Levantar el rostro y contemplar a quienes nos rodean con una mirada llena de bondad, ternura, compasión, comprensión, perdón… hará posible que SEAMOS HUMANOS…. SEAMOS HERMANOS.

Nuestra Gran Familia Sucre firma este Pacto Educativo Global, deseosa de ser portadora de armonía y paz en todos los hogares.

Todos reconocemos que nos encontramos en un período crucial, donde la identidad se diluye en la masificación y la expresión de búsqueda de satisfactores inmediatos que nos hacen evadir todo esfuerzo. Los procesos de rapidación nos invitan a vivir una vida relentizada y capaz de propiciar el desarrollo y crecimiento congruente con los procesos que vivimos según la edad y maduración, para encontrarnos con nuestro verdadero YO, nuestro verdadero rostro, que sólo es posible estableciendo lazos de comunión con los demás.
Asumimos los Objetivos del Pacto Educativo Global, conocedores de que el camino lo realizamos juntos y en comunión. Los enumeramos para que sean plasmados en nuestra cotidianidad:

1. Poner a la persona como centro. Agente de su propio crecimiento, desarrollo y maduración de capacidades, desde las inteligencias múltiples, en especial la inteligencia emocional y espiritual, que le abra a la propia dignificación y se solidarice en la dignificación de todos y lo que le rodea.

2. Inducción constante hacia la actitud de discipulado. Aprender a aprender a tener y mantener relaciones humanas sanas, que fomenten el trabajo en equipo y en red, donde se manifieste la cooperación en fraternidad, solidaridad, armonía, justicia y paz.

3. Usar los medios tecnológicos y las herramientas digitales que hagan posible el respeto, la acogida y la amistad, donde se teje la comunión, el aprendizaje y la calidad académica curricular, en la apertura de nuevos medios y herramientas de enseñanza-aprendizaje en Laboratorios de Idiomas, Robótica, habilidades y competencias del futuro.
4. Continuar trabajando con la familia, célula que genera los valores humanos y trascendentes en los niños, adolescentes y jóvenes; donde el respeto y dignidad de la mujer es promovida por los padres y educadores.

5. La identificación con los valores que surgen de acoger la estructura humana desde el núcleo y origen de la misma en Dios Trino y Uno; abiertos a la trascendencia y atentos a ser signos de la Presencia que nos habita, en las actitudes que se expresan en el Proyecto Axiológico del ICS

6. Vivir la Verdad desde el proceso de interioridad que descubre nuestra propia verdad en el conocimiento propio, para dar origen a la actitud de humildad, sencillez, misericordia y acogida del otro.

7. Recrear las oportunidades históricas en forjar personalidades resilientes, capaces de mostrar esfuerzo por ser y vivir la vocación y la mística del Encuentro.
Hemos trabajado juntos por hacer camino de sinodalidad; sin embargo, la influencia de los medios tecnológicos y digitales que abren a posibilidades de disturbio mental, cognitivo, afectivo, social, etc. como la situación de pandemia, postpandemia y las secuelas de la anarquía, individualismo y auto referencialidad vividas en estos últimos tiempos; han puesto fronteras a la acción de Dios en nuestras personas, familias y comunidades; y aunque el campo educativo puede ser posible de llevar al más recóndito espacio, las barreras del mensaje del Evangelio, de la Iglesia, del Carmelo y las creencias contrarias, han puesto en riesgo el equilibrio entre LA CONCIENCIA DE SER – y la expresión congruente con la misma.

De igual manera, permanecemos a la vanguardia en el aspecto académico, y nos hemos esforzado en ser una Institución Educativa que salvaguarda los valores humanos, cristianos y trascendentes que dan respuesta al sentido de vida en nuestra comunidad.

Somos educadores y formadores que cultivamos la interioridad, porque creemos en el tesoro escondido que cada uno de nuestros alumnos y nosotros llevamos dentro. Descubrir la inteligencia espiritual y emocional forma parte de la dinámica educativa del Plantel. La integralidad de la estructura humana que surge del núcleo de sí, nos permite llegar a reconocer la trascendencia de nuestro SER Y QUEHACER en el mundo y en la Iglesia.